jueves 15 de octubre de 2009

FORMACIÓN, INFORMACIÓN Y SEGURIDAD, UNICOS ENEMIGOS CONTRA EL LETAL AMIANTO


El amianto es el mayor asesino industrial del mundo, siendo el responsable del fin de 100.000 vidas cada año. La Organización Internacional del Trabajo ha calculado que las enfermedades relacionadas con el amianto matarán a 10 millones de personas en todo el mundo. Las víctimas que sobreviven sufren discapacidades permanentes.

El amianto se conoce desde hace más de dos mil años. Se han descrito en infinidad de tratados, cartas y otras diversas publicaciones sus aplicaciones. La Royal Society de Londres y la comunidad científica internacional estaban fascinadas con las utilidades de este mineral mágico e incombustible. Con él se confeccionaban todo tipo de prendas de vestir incombustibles hilando las fibras de amianto como si fueran lana. El amianto se utilizó profusamente durante décadas como material de construcción y como aislante, dada su excepcional resistencia al calor. Estas propiedades físico-químicas y los bajos costes de producción lo convirtieron en la panacea de los materiales. Este mineral se extrae en minas a cielo abierto, se machaca y se criba mecánicamente. Las principales canteras se encuentran en América, Canadá, China y la antigua URSS.

















Innovación

La innovación técnica llegó cuando se empezó a combinar el amianto con otros materiales como el caucho, de modo que se obtenía un material más flexible, ideal para juntas y piezas internas de la máquina de vapor, pues el amianto puro resultaba demasiado áspero y abrasivo. Su uso se extendió en recubrimientos de tuberías en centrales térmicas. Posteriormente, su aplicación se amplió a todo tipo de productos de la construcción, barcos, botones, teléfonos, cuadros eléctricos y, en definitiva, a toda la industria del plástico, que vio en las fibras de amianto el aliado perfecto para reducir su peso y mejorar su resistencia térmica.Además, se manufacturaron productos como suelos vinílicos, paneles de cartón y madera, recubrimientos de tuberías y conducciones de agua, aunque la forma más extendida fue en cubiertas onduladas de amianto-cemento, comúnmente conocidas como “cubiertas de uralita”. Estas solo son peligrosas si están deterioradas y rotas liberando fibras al ambiente, existiendo un daño probado para la salud de los trabajadores.EspañaEn España se han importado desde 1906 hasta el año 1992 más de 600.000 toneladas de amianto como materia prima y se han fabricado y colocado aproximadamente 4.220.000 toneladas de productos manufacturados.En nuestro país está prohibida la fabricación de materiales con amianto desde el año 1992, y su comercialización y uso desde el año 2002.












Fibras







El polvo que desprende este mineral está cargado de fibras microscópicas que, si son inhaladas, pueden provocar gravísimas enfermedades pulmonares, entre ellas engrosamientos, calcificaciones, placas pleurales, fibrosis pleural, mesotelioma y cáncer de pulmón. La toxicidad de las fibras depende de la duración y de la intensidad de la exposición, con el problema añadido de existir un tiempo de latencia entre la exposición y la aparición de la patología de entre cinco y treinta años. Por este motivo, pasaron décadas antes de que se prohibiese, afectando a miles de trabajadores de diferentes sectores productivos.







Según los datos estimativos facilitados por las distintas organizaciones territoriales de CC. OO., en España hay aproximadamente 60.000 afectados por el amianto. A pesar de todos estos estremecedores datos, sabiendo que la única actividad relacionada con el amianto hoy día es su retirada y a pesar, también, del marco legislativo, tanto en el ámbito europeo, en su Directiva Europea 2003/18/CE, como en el nacional, con su transposición a nuestro marco legal con el Real Decreto 396/2006, de 31 de marzo -y la Guía Técnica- por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a los trabajos con riesgo de exposición al amianto, todavía nos encontramos empresarios sin escrúpulos que exponen a sus trabajadores al amianto con un elevado riesgo, sin dotarlos de las medidas de protección necesarias para este tipo de trabajos.CampañaLa Inspección de Trabajo y los Institutos de Seguridad e Higiene de las Comunidades Autónomas pusieron en marcha una campaña de inspección y control de las empresas incluidas en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo de Amianto) con el objetivo de garantizar que los trabajadores expuestos a fibras de amianto tuvieran la formación e información sobre los riesgos que les afectan y, de esta forma, pudieran evitarlos con equipos de protección individual y con las oportunas instalaciones higiénico-sanitarias de descontaminación del personal. Por otro lado, en la construcción, hay que recordar que desde agosto del 2008 el R.D. 1109/07, por el que se desarrolla la Ley 32/06 reguladora de la subcontratación en este sector, hace obligatoria la inscripción en otro registro, el REA (Registro de Empresas Acreditadas), donde se debe demostrar que se dispone de infraestructura y medios adecuados para ejercer la actividad y también que el personal cuenta con la formación necesaria en materia de prevención de riesgos laborales, así como con una organización preventiva adecuada.Además de estos registros de control, es necesario implementar medidas para profesionalizar el sector actual del amianto, obligando a las compañías a disponer seguros de responsabilidad civil que cubran tanto los riesgos inherentes a la actividad de demolición y rehabilitación como los riesgos de posibles contaminaciones cruzadas por la mala manipulación del material, además de disponer de sistemas integrados de gestión de la calidad, el medioambiente y la prevención para comprobar la bondad y la correcta ejecución de los proyectos con sostenibilidad y planificación de la acción preventiva, contratando personal especializado, bien formado y cualificado (todos los trabajadores expuestos deben disponer, al menos, de cursos básicos de prevención de 60 horas y cursos específicos de trabajos con amianto con una duración no inferior a 20 horas y, por supuesto, fomentar la prevención en todos los niveles jerárquicos de la empresa mediante la Responsabilidad Corporativa).
Producto competitivo

No podemos ni debemos olvidar que el empresario que invierte en seguridad solo será menos competitivo en precio por todos estos costes, pero a cambio, cuando se trabaja con seguridad y calidad, se obtiene un producto altamente competitivo y de gran valor comercial, porque si se invierte en prevención se evitan muchas circunstancias graves que pueden representar para el empresario y el trabajador un coste personal, social, medioambiental y económico difícilmente asumible.

Por todo ello, los agentes políticos, sociales y empresariales tenemos una enorme responsabilidad en la consecución de todos estos objetivos que garanticen los principios básicos como son el derecho a la vida y a la protección de los trabajadores y del entorno.

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